Al este del centro

Una interpretación de mi mundo visual

domingo 4 de diciembre de 2011

Una foto especial.


Revisando algunas fotos, he encontrado una muy especial. En ella aparezco de pequeña con mi padre, estamos vestidos de una forma similar lo que hace graciosa la fotografía.

Es especial porque no tengo muchas fotos con mi padre en la que aparezcamos solos. Él siempre era el fotógrafo de la familia por su afición  a la cámara reflex, y digo a la cámara, porque sólo recuerdo en aquella época una, que curiosamente me la regaló a los veintitantos y la guardo con mucho cariño.

Mi padre es un tipo entrañable, inteligente, sencillo, despistado, hipocondriaco, prudente, con buen corazón.

Amante de la literatura, devorador de libros, clásicos, modernos, no importa, disfruta con la lectura. Si tengo una imagen de mi padre es despertarme por la mañana, ir al salón y ver a mi padre leyendo en el sofá rodeado de una decena de libros, todos ellos empezados y dispuesto a terminarlos, de un tirón.

Recuerdo los paseos por El Prado. Disfrutaba cada sábado que me llevaba, me encantaba la forma que tenía de desgranar un cuadro, con su historia, su forma de ver los trazos, y yo le miraba y le admiraba. Todavía lo admiro.

Es maniático, caprichoso, tranquilo, paciente, poco expresivo, y sin embargo un poco peliculero... eso siempre me ha divertido porque lo hace todo enigmático. Recuerdo una vez que vino a casa con una bolsa del Corte Inglés, en ella unos pantalones que costaban más de 10.000 ptas. y en vez de admitir que se había ido sencillamente de compras nos dijo que se los había encontrado en un parque y que curiosamente eran de su talla.. ¡jaja, lo que me reí ese día!. Nunca lo reconoció, y cuando le preguntas nos sonríe.

Es comprensivo, familiar y a la vez solitario.  Reconozco que aunque seamos totalmente opuestos siempre quise parecerme un poco a mi padre. La foto lo dice todo.

En definitiva tuve una infancia increíble, feliz, sin carencias, querida. Se lo debo no sólo a mi padre sino a mi madre, que es un pilar importante en mi vida, y ella ...ella lo sabe (en otro post os contaré lo increíble que es).

Todo lo bueno de mí se lo debo a ellos. De lo malo... será porque ... ese día no les escuché...


domingo 27 de noviembre de 2011

Una gran mente en una pequeña cabeza



Suena el teléfono:

- Buenas, ¿qué tal?, la psicóloga le ha corregido todas las pruebas...
- ¿y?
- Tu hijo tiene un C.I. de 146.

(Silencio)

- ¿146? pero... eso...¿no es mucho?
- Espera a que te de el informe el martes, ya te explicará todo.

En estado de shock me dirigo al salón repitiéndome una y otra vez la cifra por si se me olvida. En el camino lo apunto en el móvil.

Edu está sentado en el sófa. Le enseño el móvil.

-¿Qué es eso?, me pregunta.
- La mente de nuestro hijo.
Mi post es corto... todavía estoy asimilándolo.

Comienza para nosotros una nueva forma de ayudar a nuestro hijo a recorrer su camino tanto académico como personal, y este último sin duda alguna es el más importante.

Como siempre...al este del centro.


lunes 12 de septiembre de 2011

Se repite el mismo día.


Llega el primer día de colegio, y siempre sueño lo mismo la noche anterior.

Da igual que tenga 4 años, 5, 6, ó trentaitantos, el caso es que increíblemente mi sueño se repite año tras año:

"Estoy en el patio de una escuela, es mi colegio de la infancia. Formamos filas, es el primer día de clase,  estoy junto con mis compañeros, nos reímos, me siento bien. Entramos en clase contentos por empezar de nuevo un nuevo curso. Todo el mundo se sienta, pero me cuesta encontrar sitio, aun así veo uno y  me siento. Todo el mundo saca sus nuevos libros, lápices y cuadernos... abro mi cartera y está vacía, no hay nada, ¡se me han olvidado los libros en casa! Me entra ansiedad, me voy del colegio y pienso que ya no podré estudiar jamás.."

Hoy han comenzado mis hijos el colegio, anoche me afanaba por colocarles las mochilas, contarle los lápices, libros, cuadernos.  Eduardo me dice que soy una maniática, pero lo que no sabe es que un sueño me acompaña cada año y todavía no encuentro respuesta, aunque eso sí, el donuts me lo como siempre, ¡ese sí que no se me olvida!


domingo 4 de septiembre de 2011

El Ratoncito Pérez se monda.


El otro día se le cayó a Edu su quinto diente. Con toda su ilusión fue a enseñármelo y con mucho mimo lo dejó dentro de una servilleta para limpiarlo y así dejarlo debajo de la almohada esa misma noche.

No se le ocurrió nada más que posarlo sobre la encimera de la cocina, y como yo soy "todo-recoge" al ver la servilleta pensé que alguien se la había dejado por ahí sin más y la tiré directamente a la basura...

Cuando Edu fue a recoger su diente y al ver que no estaba la servilleta preguntó a su padre, y a los dos segundos ya los tenía frente a mí preguntando si no lo habría tirado a la basura. Cuando dije que sí, Edu se puso a llorar desconsoladamente, y a mí la situación me pareció tan absurda que me empecé a reír. 

Mientras buscaba el diente entre toda la basura, Edu seguía llorando, así que su padre le dijo finalmente que escribiera una carta al Ratón Pérez para ver si podía traerle algo...

Esto es lo que se encontró el Ratón Pérez cuando fue a realizar el trueque mientras Edu dormía:


La verdad es que el Ratón al leerlo comenzó a reirse, nunca hubiera imaginado que Edu con lo buenazo que es hubiera escrito así su carta.  Finalmente fue comprensible ante tal hecho y le dejó dinerito para su hucha...

Aunque él no lo sepa el diente apareció y se guardó junto a su carta. Algún día cuando Edu pierda su inocencia el Ratón sacará su cajita y juntos seguro que se reirán.


miércoles 31 de agosto de 2011

"Sálvame" de la televisión.


Como todavía es verano, tengo la ocasión de poder llegar a casa antes y disfrutar de una buena siesta.

Yo también me pongo como tú la televisión para escuchar ruidillo de fondo. No sintonizo los documentales de la 2 (ni siquiera sé si todavía emiten alguno), lo que pongo es la cadena más odiada por todos los españoles pero que casualmente todos ven: Telecirco. 


Es la hora de "Sálvame". Un programa surrealista, que se jacta de no tener guión, donde "colaboradores del programa" se dedican hablar de sí mismo durante cuatro horas sacando los trapos más sucios de cada uno. Los fichajes no tienen desperdicio: una princesa de un pueblo, un ex-granhermano, una mujer de un tenista, la mujer de un cantante, la mujer del hermano que a la vez era manager de una cantante que falleció, un manager de una hija de un torero que se murió, una hija de una presentadora que a la vez hace de colaboradora, un neurótico con pluma al que le ha dejado su marido en Miami y le ha robado la casa, dos periodistas y una presentadora de verano que para colofón es humorista y compañera de Chiquito de la Calzada... "no digo ná y lo digo tó". 

Y yo me pregunto... ¿qué hacen dos periodistas entre todos ellos?.¿?¿?¿?¿?¿?¿?

Como veis finalmente no llego a dormirme entre tanto grito y alboroto y mientras intento buscar el mando por el sofá, una extraña fuerza intenta no mover ni un sólo dedo de mis manos, me quedo ensimismada viendo tanta tontería, que en el fondo sé que lo es, y me acuerdo de todos aquellos que me dicen que no ven ese programa, que es basura, que no saben como algunas personas pueden ver eso, que los telespectadores son incultos, sin estima, perdidos...y entonces comienzo a sentir ansiedad y me grito a mi misma mientras intento alcanzar el mando, ¡Dios, yo soy uno de ellos! ¿ cómo he llegado hasta aquí?, ¿cómo soy incapaz de ver un bonito documental sobre la foca en La Patagonia?, ¿qué estoy haciendo con mi vida, tirándola por el retrete?... por fin encuentro el mando, mis dedos se acercan, cada vez más, noto presión en los dedos, mi mente quiere, lo voy a conseguir... y de repente en ese momento aparece Eduardo... 

"Qué asco de gentuza, no sé como puedes ver esos programas... pero esa, esa ¿quién es?, ¿esa no es "la Aida" ?, ¡ a esa tenían que echarla por mala persona!, ¿y ese?, ese es gilipollas, pero qué se cree, qué pesado con el Nacho Polo... ¿y esa quién es?... ¡cariño, quita este programa que me pone nervioso, que es para gente ignorante!..."

Es el momento en que Eduardo igual que ha entrado por la puerta se va como si de un anuncio de 40 segundos se tratara. 

Las nubes se separan, comienzo a ver la luz, mis dedos se relajan, mi mente se aclara... todo el mundo sabe algo sobre el tema pero nadie lo ve, Edu no lo ve...es un expediente x. Una de dos, o las audiencias mienten o la mitad de los españoles somos imbéciles. Me empiezo a encontrar mejor, pienso que debe ser lo segundo, ya no estoy sola, esto tiene cura fijo, mañana voy y pido cita. Mientras tanto tiro el mando lejos y cierro un ojo, pero sólo puedo uno, no sé, es extraño, también se lo diré al médico...pero mañana.

PD: Ah que quede claro!, no me gustan estos programas, yo no los veo, son para gente ignorante, la televisión es basura, etc...menos mal que existe el canal de National Geographic, ¡estamos "salvados"!.


viernes 19 de agosto de 2011

Pequeños secretos.

Me he decidido a colaborar en un blog de un gran amigo. Es un blog muy interesante sobre cocina, El Tercer Pecado.

No tengo ni idea de cocinar, pero de comer... para eso sí que valgo.  Os adjunto el link de mi artículo como corresponsal de la Mancha y la Alcarria... A la caza de los ratones en La Alcarria.

Escribo tras un pseudónimo, así que por favor ¡guardarme el secreto!

martes 24 de mayo de 2011

El huerto de mi casa es particular.




Llega el buen tiempo y descubro que tengo jardín en casa.

"¡Mirad niños tenemos un jardín y podemos salir a jugar!". Si es que en invierno ni me acuerdo lo que hay más allá de los cuatro muros. Lo que me apetece cuando hace frío es llegar a casa, encender la chimenea y tirarme en el sofá con un buen libro...bueno esto último es lo que me apetece pero nunca lo hago, siempre tengo peores cosas que hacer...

Hemos descubierto como cada primavera el columpio que nos regaló el abuelo Antonio, las decenas de balones que se han ido colando día tras día de los vecinos (ellos sí han debido salir con guantes y gorro), el nacimiento de las flores y la barbacoa...

Es estupendo...llegó el buen tiempo, el sol, las tertulias en el jardín, los partidos de minifútbol, revolcarse en el césped...es la hora de inventarse cosas que hacer... y eso he hecho.... he plantado un huerto.

Los que somos de ciudad nos fascinan estas cosas y lo tomamos como nuestro nuevo hobby, pero Eduardo que es de pueblo lo ve absurdo, es un trabajo más..."Al final seguro que acabo yo cavando en el huerto" se quejaba Edu ante mi idea. Pues sí, lo ha cavado él, lo ha plantado él y le ha puesto el riego él... ¿y qué hecho yo?.. pues ponerme un gorro monísimo de horticultora, esos que tienen estampados de mil flores, con los guantes de jardinera a juego y dispuesta con mis herramientas junto a mi maravillosa cesta para recoger los frutos. Ah, se me olvidaba, le he puesto al huerto una valla verde tipo Casa de la Pradera y en cada mata un pincho con una etiqueta escrita indicando lo que está plantado. Me ha quedado muy bonito.

Hemos plantado de todo, bueno rectifico, Edu ha plantado de todo, hasta judías, y eso que mi hijo mayor es alérgico, pero bueno ya habrá alguien que se las coma. Gaby con cuatro años se emperro en poner tomates cherry, sí, es que él es así de "fisno". Hoy sin ir más allá he visto como salía los primeros brotes de la planta del pepino, ¡ayyyy que ilusión me ha hecho!, ¡vamos a comer lo que nos da la tierra!.. mientras tanto voy a ver si veo por el Leroy un delantal monísimo de la muerte para celebrarlo!