Una interpretación de mi mundo visual

miércoles, 27 de octubre de 2010

¡Le ha tocado un perrito piloto!

El otro día escuche a Elsa Punset en un programa de televisión que la gente que tiene suerte es porque la busca. Esta mujer me encanta.

Eduardo podría dejar sonar y sonar el teléfono si ve que el número que le llama es desconocido. Yo siempre le digo ¡cógelo!, ¿no ves que puede ser que te van a ofrecer algo bueno y estás perdiendo esa oportunidad?

La verdad es que cada vez que me asalta un teléfono raro en mi móvil ya estoy pensando en que la fortuna llama a mi puerta. Podría pensar todo lo contrario, que ha pasado algo malo, pero no, soy muy positiva. 

Esta mañana me han llamado desde un teléfono desconocido. Por supuesto que lo he cogido, me pica la curiosidad, no lo puedo evitar. No pienso que sea alguien que me quiera molestar, o una insufrible encuesta o directamente de la compañía de teléfono para ofrecerme una suculenta oferta. 

Bueno, a lo que iba. Al cogerlo me dicen que si soy yo, a lo que respondo, " sí, así es".  "Señora, le llamamos de Carrefour...". ¡Bingo!, sólo oír decir eso, pienso "no recuerdo haber participado en algún sorteo pero seguro que me ha tocado algo"...  Efectivamente, "Señora, ha sido usted ganadora del concurso de los libros de texto de la vuelta al cole y ha sido premiada con una fabulosa bicicleta". Al escucharlo me he puesto a reír, y no por la bicicleta, sino porque había acertado.

 "Ah, genial!", "Dígame señora, ¿quiere una bicicleta de niño o de adulto?"... "ahh, uhmm, pues de adulto" (tampoco lo tenía ensayado y es lo primero que he pensado). "Muy bien señora, y ahora dígame, ¿para hombre o para mujer?"...En ese momento me he quedado en blanco... he repasado mentalmente las bicicletas de mi familia ... y luego he sonreído. "Pues me va a poner una de adulto y para mujer, total me ha tocado a mí!!!!"

No es la primera vez que me toca algún concurso o sorteo. Bueno, sin ir más lejos en un anterior post os comenté que me tocó las entradas para la Premier de Sexo en Nueva York respondiendo a una preguntita, y el año pasado, gané un concurso de slogan para la DGT. 

Cuando la gente me dice que suerte tienes, le digo ¡ah! ¿pero tú también habías participado?...

sábado, 16 de octubre de 2010

De cómo el mundo parece acabarse o un día de compras por el Ikea.


El otro día fui de compras con Eduardo. Teníamos ganas de ver algunas cosas en Ikea.

Como sólo íbamos a fisgonear un poco entramos sin coger bolsa. Estuvimos haciendo el largo recorrido pensado para que compres algo. Y sí, lo consiguieron. En medio del laberinto encontramos unas copas chulísimas para el vino. El día se tornó en ese mismo momento, y aquí empezó mi agonía:

El establecimiento estaba lleno y yo me encontraba cargada ya de copas, cubiertos y un sin fin de cosas para la cocina. ¿Por qué no cogeríamos antes una bolsa de esas azules que dan en la entrada?. Qué ingenuos fuimos, pensábamos que eramos demasiado fuertes ante el consumismo puro y sin control.

Llegó un momento en el que ya no podía con el peso. De repente a lo lejos, atisbe una bolsa azul en el suelo. Seguramente tendría dueño. Me acerqué sigilosamente a ella, con disimulo y ...bingo ¡estaba vacía!. Era mi oportunidad. "Cariño, mira qué trapos de cocina tan monos" le dije a Edu disimuladamente... Lo tenía todo controlado, todo el mundo estaba ensimismado con cacharros de todos los colores de cocina que luego no te sirven para nada y ocupan mucho espacio... aproveché la ocasión...corrí hacia la presa y ¡zas! me la llevé.

El nerviosismo pudo conmigo, la adrenalina a doscientos, pero me sentí satisfecha, como una profesional. ¡Edu, corre, mete todo en la bolsa, como si fuera nuestra! Empecé a moverme deprisa y tropecé. Cuando miré hacia arriba, una montonera de bolsas vacías se apilaban en una cesta gigante con un cartel enorme encima que indicaba "Facilitamos sus compras". Eduardo me miró y comenzó a reírse. "Cariño, no hacía falta robar la bolsa a nadie"...
Bajamos a la planta del almacén. Sabíamos que había una oferta de sillones Pöang super rebajados, pero no estaba en nuestro pensamiento comprarlos. Justo al entrar estaba el cartel de la oferta y un palé vacío debajo. ¡Vaya cariño, se han agotado!. Mi ansia por el consumismo comenzó a bajar hasta que Edu me susurró "Mira en esa esquina, parece un bulto de un Pöang".  Me acerqué y efectivamente ahí estaba, el último de los últimos. "Sí!! cariño, lo tenemos!!!!" grité.

Mi euforia comenzó a enrojecer mi cara, me sentí la persona más afortunada del Ikea. Yo tenía el último sillón, sí. De todos los presentes yo iba a ser  la dueña del sillón más preciado. Lo subí corriendo en un carrito apropiado para la ocasión. Voy a comprar una cosa que yo no quiero pero que quiere todo el mundo!

¡Vaya suerte, Edu!. Iba muy emocionada y contenta por el recinto. Me alejé del escenario como una triunfadora. Después de realizar otras compras que no estaban apuntadas en la orden del día nos acercamos a la caja a pagar.  Todo iba bien hasta que Edu me dijo "Cariño, mira hacia tu izquierda"...
Volví mi cabeza lentamente mientras me temía lo peor... y ahí estaba... una montonera de sillones Pöang se agolpaban en una estantería, mientras que la gente reposadamente estudiaban el producto y la oferta...

"Lo dejamos", le dije a Edu, "si no nos hace falta". " Ah, no. A mí gusta, así tendrás tu propio sillón y no te podrás quejar".

Tengo mi sillón en casa, super cómodo, precioso, pero como dice un amigo mío... mi sillón tan sólo es un número más, un código de barras...

Ya se me pasó el ciclo mensual del consumismo. Ahora estoy en el ahorrador, espero aprovechar este.

domingo, 3 de octubre de 2010

Can you speak english?


Después de un mes de vacaciones, de empezar el trabajo y el comienzo del colegio he vuelto a funcionar.

Este mes en Suiza me ha hecho reflexionar de muchas cosas:

a) Suiza es como Asturias pero en gigante.
b) No tengo ni papa de inglés.

Centrándome en el segundo punto, vine totalmente descompuesta del viaje. Sí, entendía algo pero me costaba mucho arrancar. " Eh, mmmm, yes... uhmmm...ok,...eh". Así que a mi vuelta decidí zanjar este tema de una vez por todas. 

 Hable con mi hermano, experto en inglés y le comenté que si me podía dar dos horas de conversación a la semana, a la cual accedió. Así que ahora tengo teacher particular a domicilio y gratis, bendito hermano.


Esta fiebre por el inglés no acabó allí. Un día que paseábamos con nuestros hijos, hablando de la educación que les estábamos dando, de su aptitudes y su formación, sin pensarlo dos veces entramos en una academia de inglés donde los profesores y dueños son nativos. 

La chica de la recepción le costaba hablar bastante en castellano. Preguntamos precios, horarios, etc. para nuestro hijo mayor (6 años). Después de una charla nos dijo, "si quieren puede empezar el niño hoy, acaba de empezar la clase". Mi hijo que estaba distraído arrastrándose por el hall del centro jugando con su hermano, le dijimos " Hala nene, venga que tienes clase". La muchacha le dio un cuaderno y le cogió de la mano y le llevo directamente a un aula, mientras  Edu con la mirada hacia atrás nos preguntaba en silencio...¿pero qué es esto?.

Una hora después lo recogimos, "¿Qué tal cariño?,  "Bien", "¿Te lo has pasado bien"?,  "¿Sí... pero sabes mamá, ahí dentro no hablábamos de música, porque no es una escuela de música, ¡es de inglés!."

Sí, me dejé algo por el camino, contárselo a mi hijo y conocer su opinión. Qué mala madre soy...aunque entre nosotros, esta opción no era negociable.