Una interpretación de mi mundo visual

miércoles, 24 de marzo de 2010

Cosas de niños (Parte I)


Hoy he estado charlando con la madre de un compañero de mi hijo.

Cuando dos madres hablan el mundo se para, lo demás parece no importar. Entre risas y recuerdos hablabamos de las ocurrencias de los niños. Intentamos mortalizar momentos únicos en nuestras palabras. Esos momentos donde se demuestra la inoncencia de los niños, esa ternura que desprenden que soy incapaz de absorber en el momento.

Cuando ocurren estas vivencias geniales lamentas no haberlas grabado para porder verlas cada vez que quieras, o simplemente que estuviera alguien contigo para poder compartirlo.  Constantemente mis amigos  me dicen que todas esas pequeñas cosas debería plasmarlas en un papel para poder contárselo a mis hijos cuando sean mayores. Como alguna vez he escrito, mi blog es y será mi herramienta de recuerdo.

Me viene a la memoria cuando Edu tan sólo tenía 3 años. Es la edad de las preguntas, del por qué y de la imitación. Un día mientras preparaba la cena me dijo que ya sabía lo que quería ser de mayor. "¡Piloto de Carreras!" me dijo entusiasmado. No me sorprendió en absoluto ya que por entonces Fernando Alonso se proclamó campeón del mundo y lo teníamos hasta en la sopa. "¡Ah! que bien", le dije, "está muy bien ser el primero". Me miró y me dijo muy seriamente "no, yo no quiero ser el primero". "¿Ah no?, ¿y por qué?" le pregunté, y como de una respuesta de pequeño sabio, estudiada y analizada, seriamente me dijo "porque si no, no puedo adelantar". Entre asombro y risas le dije que tenía toda la razón, quién quiere ser el primero si lo tienes todo ganado: lo mejor es poder esforzarte, así el éxito sabe mejor.

De la inocencia de un niño aprendes, y de su razonamiento más. Con este tipo de observaciones te das cuenta de que los niños tienen otra perspectiva de su mundo visual, que todo tiene un porqué y que no dan por hecho, como nosotros, que las cosas son así porque sí.
Cuando Gaby tenía 1 año y apenas decía tres cosas, Edu, con 4, se acercó a mí y me dijo en voz baja para que su hermano no nos oyera : "mamá, creo que Gaby es inglés". "¿Cómo que inglés?", le pregunté, "sí, porque no le entiendo nada y a lo mejor cuando hable hablará inglés". Es genial, cómo Edu había razonado de ese modo: el idioma no se aprende, ya viene de serie.
Podría extenderme con estas pequeñas anécdotas, pero mejor dosificarlo porque si no sería demasiado largo... de vez en cuando añadiré un post con "cosas de niños"...

Son geniales ¿no creéis?.

sábado, 20 de marzo de 2010

Primavera significa cambio.

Para mí es importante que llegue la primavera.

El invierno tan oscuro y frío me hace sentirme baja de moral.  Cuando no hay sol nuestro cerebro no produce casi serotonina importante para nuestro estado de ánimo. Si viviera en un país nórdico no sé lo que sería de mí...

Pues eso, que he decidido adelantar los rayos de sol como el Corte Inglés y he decidido dar otro color a mi blog, más popi, aunque no sé cuanto me durará. Me divierte cambiar de estilo.

 Eso pasa siempre en mi vida. Soy de esas personas que cambian los muebles de sitio cada dos por tres. Que se lo digan a mi cuñada, que cada vez que viene a casa me dice "esto lo has cambiado", "antes el sofá no estaba allí". Tanto que un día decidí hacer obra en casa, un obrón que duró  un mes. Nos tuvimos que mudar a casa de mi madre mientras tanto... y una vez de vuelta, no llegando al mes decidí cambiar de casa. No sé cuanto tiempo estaré en esta nueva casa, no lo sé, tampoco me lo planteo porque prefiero vivir el presente, disfrutar y nada más.

Sí, soy así, y no lo puedo evitar. Cambio, cambio, cambio. Por eso me gusta viajar en autocaravana, soy culo mal asiento. No soporto hacer siempre lo mismo, no soporto la rutina. Menos mal que Edu y mis hijos me comprenden y me siguen.  Soy de esas personas que siempre tienen que tener un proyecto en mente, de lo que sea. No me gusta dejar pasar el tiempo, lo detesto. Si un día me lo paso tirada en el sofá, pienso que he perdido el tiempo, bueno rectifico, a no ser que me lo pase viendo capítulos seguidos de Lost.

Lo dicho: a salir y a disfrutar desde el primer rayo de sol.

lunes, 15 de marzo de 2010

El Ratón Pérez llegó a palacio.


Fue al Rey Alfonso XIII al primero que el Ratoncito Pérez le cambió su diente de leche por una moneda.

Cuando sólo era un infante de 6 años, su madre la Reina Doña María Cristina pidió al Padre Coloma que le escribiera un cuento. Y así lo hizo el jesuita. Creo un roedor mágico y llamó al niño protagonista del cuento Buby, exactamente como llamaba cariñosamente la Reina a su hijo. El ratón vivió en la C/ Arenal, al lado de Palacio, justamente en el almacén de la famosa confitería Prats. Hoy en día en esa misma calle existe el museo del Ratón Pérez. El cuento real trataba de cómo el Infante se da cuenta a través del ratoncito que existían niños extremadamente pobres. Al hacerse tantas preguntas, su madre la Reina le consolaba diciendo que él era el hermano mayor de todos esos niños y que por eso Dios quería que fuese Rey, así podría cuidar de los más desdichados.

Pero la historia que se contaba fuera de palacio era totalmente distinta. Trataba de una ostra que estaba triste por perder su perla. Así que después de contárselo a su amigo el pulpo, y este a su vez a la almeja, llegó a los oídos del Ratón que merodeaba por la playa. Éste, afanoso, intentó buscar algo parecido, hasta que llegó a la casa de un niño el cual al irse a dormir había dejado su diente de leche en la mesilla de noche. El ratón pensó que sería adecuado de tamaño y color para la ostra así que cogió el diente y a cambio le dejó una moneda de plata al niño mientras éste dormía.

Esta noche le ha tocado ir a nuestra casa. A Edu se le ha caído por primera vez un diente de leche y  entre festejos y como si de un acontecimiento mágico se tratara hemos activado el protocolo de actuación "D.X.M" o lo que es lo mismo " Diente Por Moneda".  Lo hemos colocado cuidadosamente dentro del bolsillo de una almohadilla casi Real, indicada para el esperado momento. Qué nervios hemos pasado, Edu no podía dormirse.

A la mañana siguiente, mágicamente ha descubierto que su diente se había transformado en una bonita moneda de plata con la cara del Ratoncito Pérez. Desde entonces no se separa de ella e intenta  mover otro diente para ver si esta vez cae más rápido... aunque su padre y yo no creemos que el Ratón tenga  monedas de plata para tantos dientes.



A quién me lee.


Es interesante saber que uno escribe y enterarse de vez en cuando que alguien le lee.

Quiero dejar claro que si escribo este blog es porque muchas veces tengo la necesidad de  plasmar lo que veo, lo que siento. Me ayuda a reflexionar y a no olvidar. Soy mujer, madre y trabajadora, lo cual mi vida no están diferente a la de los demás. No tiene aspiraciones de dar lecciones a nadie, ni de la vida, y mucho menos de mi forma de comunicar. Mi blog es un diario totalmente personal, pero lo comparto con todo el que tenga curiosidad de echarle un vistazo.

No es la primera vez que alguién me ha dicho que no sabe como dejar comentarios. Puedes hacerlo de varias formas, si tienes una cuenta en google tan sólo tienes que acceder a mi blog a través de ella. Si no tienes, puedes pichar detrás de comentario "comentar como" y pinchar en "nombre/url" (no hace falta que pongas nada donde la dirección de url ) o como "anónimo", aunque te agradecería que pusieras tu nombre o tu pseudónimo al final de tu escrito, así puedo contestarte y no me lío. Acepto críticas menos aquellas que quieran descalificar...esas no.
Si me lees y aunque no te conozca ¡dímelo!.

Gracias lector.


viernes, 12 de marzo de 2010

Después de 18 años: a patinar.. amor de madre.


Si es que lo que una madre no haga por sus hijos.,,Pues sí, 18 años he tardado (como poco) en volver a calzarme unos patines, y todo por Edu.

Hace casi dos años le apuntamos a la más que solicitada Escuela Municipal de Patinaje de Rivas, y como era de esperar se quedó en lista de espera.  Pensé que a Edu le vendría bien conocer este deporte ya que el equilibrio es fundamental para el desarrollo de un niño y además  al ser tan alto para su edad le ayudaría a controlar y coordinar  su cuerpo.

Hace casi dos semanas nos llamaron para decirnos que teníamos plaza,  "¡ay! esto no me lo esperaba ahora..."
Pregunte a Edu si tenía ganas de aprender, y como cualquier niño dijo que sí, aunque un poco dudoso. Mi hijo no es que sea miedoso, no, que va, es que es demasiado prudente, nada normal para un niño de 5 años. Así que me dije, este no dura ni dos días...

Me fuí al Decathlon esa misma tarde a comprarle unos patines artísticos para pista...tuve que mirar más de cinco veces: todos los que había de su talla eran blancos...ufff pensé, me parece a mí que pocos niños entre tantas niñas... jaja, mi hijo sería un Billy Elliot en patinaje..

Tengo que admitir que desde que empezó no pude nunca asistir a ninguna clase para cotillear, pero para eso tengo a mi padre que por tlf me chiva todo lo que ocurre en la hora que dura la clase. Lo primero que me contó  y para mi asombro  es que existen más madres de Billys Elliot, casi las mismas que las de las princesitas de Walt Disney. "¡ Estupendo!" pensé, "deja de ser un deporte exclusivamente rosita..." Parece ser que los primeros años les enseñan la iniciación del patinaje, y cuando son más mayores ya se decantan o bien por el patinaje artístico o bien por el hockey... mira que ya me veía siendo madre sufridora de patinador, ayudándole en las competiciones a calzarse esa malla imposible de tamaño y bordando vistosa pedrería.

El primer día ni se soltaba de la barra, todo el día en el suelo..."seguro que se cansa" pensé. Pues no, no se cansó y la verdad es que le está cogiendo gusto al patinaje en estas tres clases que ha asistido.

Hoy precisamente hemos vuelto al Decathlon para ver otros menesteres, y su padre ha visto una oferta en patines en línea... "eso ni de coña", le he dicho, no le presionemos que demasiado tiene con aprender con las cuatro ruedas.

Al final hemos salido con los patines, las rodilleras, las coderas, el casco... si es que no se puede.

Nos hemos ido a casa, y he desempolvado los patines viejos... pues eso, que he decidido acompañar a mi hijo en sus primeros pasos en línea... ¡madre mía que hace años que no patino!. Estaba aterrada por lo que pudiera suceder. Sí, como una cabra, pero todo sea por mi hijo. 

De nuevo Edu me sorprende, éste es el resultado (por favor, no os fijéis en la persona que va al lado del niño,  ejemmm, ahora no es el tema principal....).

Espero que no le de por pilotar avionetas porque si le da, yo le espero abajo.