Ding Dong: su comida está lista.
Como sabéis llevo cuidándome varios meses, haciendo ejercicio habitualmente y comiendo más sano.
El problema para hacer una dieta es que necesitas tener constancia, fuerza de voluntad y sobre todo tiempo. Tiempo porque tienes que dedicarte hacerte un menú, cocinarlo por las noches cuando vienes cansado de trabajar y no dejar nunca la nevera vacía... estas son las premisas para realizar una dieta tupperware.

Existe otra alternativa para aquellos que no cocinan, viven solos y quieren seguir comiendo saludablemente: son las dietas a domicilio.
En España hay varias empresas en el mercado que se dedican a llevarte los platos a casa los 5 días a la semana, tanto de la comida como de la cena, para que no tengas que preocuparte de nada. Desde casi 200€ al mes te confeccionan una dieta diseñada para lo que quieras: adelgazar, mantenerte, etc... eso sí, siempre dieta mediterránea. Ellos lo cocinan, lo envasan y te lo dejan encima de la mesa. Dejarás de preocuparte por el ¿qué comeré hoy?... Sin duda es una buena solución para los que les aterra entrar en la cocina y su nevera tan sólo es un armario de decoración, o para las personas mayores que prefieren dedicar su tiempo en otras cosas. Un ejemplo es "dieta gourmet" donde desde casita puedes encargar la comida de un mes y esperar con la servilleta atada al cuello.
Pero si lo que realmente te gusta es entrar en los fogones, jugar con pucheros y realizar experimento os recomiendo una página muy interesante "El Tercer Pecado". No es sólo un blog de recetas sino que podrás recorrer las curiosidades de la gastronomía española e internacional de la mano de un buen chef.
Mientras tanto, seguiré con mis compras y mi cocina hasta que los años me lo permitan, jaja todavía soy muy joven, pero el día que deje de hacerlo ¿ acaso no es una buena solución los menús a domicilio?.
Muy interesante el artículo.
ResponderEliminarYo sería uno de los abonados a la comida (sana) servida a domicilio. Y ahora porque sé que existe, que si no seguiría con Telepizza :-(
Menos mal que tengo a A.
Alabado sea el Señor.