Una interpretación de mi mundo visual

domingo, 3 de enero de 2010

Ser Rey Mago es tarea complicada.

Cada año, Eduardo y yo, nos convertimos en Reyes Magos para nuestros hijos. Es divertido preparar y esconder todos los presentes, pero cada vez es más difícil acertar. Creo que si regalamos lo que uno quiere, se pierde toda ilusión, las cosas ganadas ya no tienen valor.

Recuerdo que cuando era pequeña mi hermano y yo dábamos las cartas a mi madre para que las hiciera llegar a los Reyes o la otra opción era dársela a los pajes que estaban en el  Corte Inglés. Todos los años le pedía una bicicleta para niña, nada de usar la que a mi hermano ya no le valía, unos esquis y una cocinita de la marca Smobil. Esta cocina era la cocina de las cocinas. Recuerdo ir a las casas de mis amigas del cole y jugar horas y horas, me fascinaba. Tenía una nevera que si la abrías se encendía una luz y una batidora que al moverla hacía ruido...uff era impresionante.

Pasaban los años y los reyes no parecían leer mi carta. Recuerdo que me trajeron una cocinita pequeñita, muy pequeñita, de las que vienen empaquetadas en plástico y se cuelgan en los mercadillos. Por entonces yo no sospechaba nada, y mi madre me animaba con la nueva cocina,"qué bonita es", " pero si tiene una ventanita"..."ya, pero no tiene luces" contestaba con enfado. "Qué malos son los reyes" pensaba, "hija hay muchos niños que no tienen juguetes y tú eres afortunada"... era la frase clave para que no replicara más.

Al año siguiente decidí echar yo misma la carta en el buzón de correos, nada de buzones de pajes de supermercados. Así que cogí mis alpino, hice varios dibujos en el sobre y escribí: " Para los Reyes Magos: Gaspar, Melchor y Baltasar", puse la dirección: "Palacio de Oriente, Madrid", le puse un sello del Rey y escribí mi nombre en el remitente con una posdata " corre, corre cartero que es para los Reyes que más quiero", pensé que así tendría alguna preferencia....

Una vez más, ese 6 de Enero, en mi salón no estaba ni la cocinita, ni la bici, ni los esquis...algo pasaba.

Al año siguiente mientras redactaba mi carta con la máquina de escribir de color verde "olivetti" que tenía mi padre, mi hermano se acercó a mí y me dijo "¿quieres saber una cosa sobre los reyes?", "qué" contesté..." los reyes son mamá y papá"....

Esa frase la había escuchado en el colegio varias veces, pero nunca me lo creí y siempre defendía mi postura diciendo a esos ingratos niños que no tenían ni idea de lo que decían... pero esta vez fue mi hermano mayor el que me lo dijo...
"¡David! gritó mi padre, "ven un momento por favor"... mi padre le dijo unas palabras mientras los dos me miraban, palabras imperceptibles para mis odios desde donde yo me encontraba. Al rato mi hermano se acercó y me dijo " es mentira lo que te he dicho, los reyes existen".

Desde entonces supe por qué nunca me trajeron aquellos caros regalos, y se lo perdone...

Con 23 años me compré con mi dinero mis propios esquis, con 30 mi padre me trajo para reyes la bicicleta... no sabéis la ilusión que me hizo, era una bici para chica, nueva, con cestita. La cocina... pues nunca llegó, y es que a mi cocinar no me va, no es lo mío. Hace unos años para quitarme esa espinita, le regalé a Eduardo por Reyes una Thermomix, os puedo confirmar que él si le saca partido.

Como decía, este año otra vez hacemos de Reyes Magos, los regalos no son lo importante, la ilusión sí.

4 amigos comentan:

Davicero dijo...

Je, je. Reconozco que siempre he sido un cabroncete.
Aunque esa vez no lo hice con mala leche. Simplemente me dio por mirar debajo de la cama de matrimonio y allí estaban todos los regalos; y claro, tenía que compartir con mi hermana pequeña tan impresionante hallazgo.
Cuando sí que fui un cabrón fui el día en que toque dos cables pelados que brotaban de la pared y me atizó un calambrazo de aúpa. La experiencia fue tan "electrizante" que le dije a mi primo Dani (que estaba en casa ese día) que lo hiciera también... y fui tan persuasivo con él que el pobre se echó a llorar y se me chivó a mi tío Pepe.

VaneSerrano dijo...

Seguro que Dani desde entonces no puede ver un cable. Ya de pequeño te daba por experimentar como Paulov, estimulo-respuesta.

Demófilo dijo...

Vaya tropa que he criado

Anónimo dijo...

jod*r con el cuñao. Mira mira ven y mete el dedo en el cortafiambres...

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